.

Qué bien se escucha el mar cuando está calmado, cuando sabes que si te haces a él, no naufragarás en el intento, cuando se va el miedo, cuando el viento sigue soplando a favor de tu barco, cuando todo fluye, hasta el sentimiento.
Lo más bonito de la guerra, es la paz, lo más bello de los ojos son el fondo, lo más bello de la noche es que siempre vuelve el día, como siempre, pero diferente.
Siempre vale la pena derramar un poco de uno mismo, para recoger más de lo que nunca se tuvo, porque al caer siempre coges todo, o te dejas algo que puede que nunca eches de menos.
Nadie sabe lo que me gusta o lo que no me gusta, si prefiero esto o aquello, pero yo tampoco sé muchas veces nada, ni nada sabe de mí; no alcanzar el pensamiento para poder llegar demasiado lejos, quitando las piedras del camino para ponerlas más adelante, evitando caer por segunda vez, quitándole la razón a la costumbre y dándosela a la comodidad.
Somos todo y vinimos vacíos, qué importa cuánto tardemos en llenarnos, si no queremos dejar ni el sudor, lo haremos despacio, sin prisas, para no escaparnos de las horas y mucho menos del pensamiento. Yo ya soy mujer normal y juré no dejar nada en el intento, no lo cumplí y me pido perdón por ello, pero sigo viva, y nadie más que yo puede juzgarme. Corrí para caer, salté para volar, hablé para convencer, lloré y alguno dirá que para vender, cuando no invertí en ninguna pena. Sonreí para iluminar y reí para contagiar la parte de este mundo que llevo dentro.
De una cosa a otra siempre hay sólo un paso, y a veces, no hace falta darlo, porque aparece ante tus ojos o en el mismo fondo. ¿Nunca has mirado al cielo para ver que había? Es un espejo, un reflejo del silencio, pero siempre está ahí. ¿Y qué es el miedo? Si es sólo un vacío lleno de espíritus que campan a sus anchas y largos espacios que permites invadir sabiendo que nunca se pierde realmente mucho, porque lo que es tuyo no se puede ir nunca, lo demás, ya no es que sea costumbre, es mayor la comodidad.
Soñé para imaginar, viví para soñar y luché para cumplir lo soñado, contando con toda la vida que queda aún en mis dedos, porque aunque pueda ser que nadie me espere, sueño con llegar a casa. Caí para levantarme y si decidí quedarme en el suelo, tal vez fuera para coger fuerzas, nunca sabré todo y si pudiera escoger, me quedaría como estoy. Puedo llegar a las estrellas poco a poco y el camino allá arriba puede ser lo mejor, para qué correr tanto, siendo tan pequeños de la misma forma que grandes, dejarme ver el camino, nadie ha puesto tiempo.
Estamos en el mismo lugar que hace un instante, pero alrededor todo cambia. ¿Dónde se van las palabras que borras?¿Dónde van las horas?¿Dónde se queda el pasado?¿Dónde se guardan los fracasos?¿Dónde se van los recuerdos?¿Quién se lleva los oraciones?¿Dónde se esconde el destino?¿Por qué se va el sol del firmamento?¿Dónde se quedan fijadas las miradas?¿Hacia qué lugar se van las lágrimas?¿Dónde se quedan los sentimientos cuando se alejan?
¿Dónde van las casualidades, los encuentros, las oportunidades perdidas, las inquietudes, las esperanzas, la añoranza, el rencor, la ilusión, los sentimientos, la emoción, el valor, la soledad, la tristeza, la ausencia, los pensamientos, la alegría, los sueños, las sonrisas, la voz pronunciada, la estrella admirada?¿Dónde va la noche cuando llega el día?¿Por qué se va la vida?¿Dónde va el tiempo cuando piensas, cuando sueñas, cuando recuerdas?¿Dónde se va el amor si no lo olvidas?¿Dónde se deja la melancolía?¿Por qué se van los mejores momentos?¿Por qué no puedo retenerlos?¿Dónde se va la vida cuando ya ha pasado?¿Dónde se va el recuerdo cuando todo queda atrás?¿Dónde quedan tantas cosas si nos las recuerdas?¿Dónde vamos?¿Dónde?
Pienso que allí donde esté el recuerdo existirá la melancolía. Allí donde lo deje empezará otra vida. ¿Dónde está el amor durante la soledad? A lado, pero no lo ves! ¿Dónde irán a parar mis sentimientos? Allá, en algún lugar, el mismo lugar, dónde ni hay infierno ni se le tiene miedo a rezar.
Ms