miércoles, 30 de julio de 2008

LO QUE NO QUIERO

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Tal vez nuestra misión sea buscar la verdad mientras cambia todo alrededor. No quiero ser el rey Midas, porque qué tiene aparte de oro y amigos que son urracas que van a lo que brilla. No quiero convertirme en algo etéreo, en algo extraordinariamente perdido. No quiero tener más fama que tiempo, no quiero hacerme el cielo sin vivir en este suelo que me crió hasta los fines. No quiero trabajar con el olvido ni ser barco sin ancla, no quiero naufragar en la fragancia de todo, cuando realmente no huele a nada, no quiero perder mientras voy ganando ni olvidar aprender por el camino. No quiero un mundo en la luna, se ve mejor desde aquí abajo, ni ir de Saturno a Plutón ocupada en mis cosas de alto rango y baja escala. No quiero ser de nadie por creer que tiene que haber distancia. No quiero tener siempre la razón, ni siquiera que me la den por grandeza o por pereza, menos por idolatría. No quiero no conocerme al mirarme en un espejo, ni un día huir de lo que tenga. No quiero sentirme sola mientras hacen cola para llegar a mí. No quiero llegar y vencer, ni caer ni perder; el arte abarca el mundo y el mundo es nuestro, todos tenemos un ratito. No quiero no ver el de los demás.
Ms

DÉJAME DEJARLO

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Déjame susurrar tu nombre en el silencio, déjame volcar el adiós por la ventana, déjame bajar la persiana para que no entre la luz, para no ver la calle, ya lo haré mañana, cuando las farolas no alumbren mis pasos ni las flores me rocíen con su fragancia que es mi alergia. Déjame cambiarme el nombre para que no me llamen por el agua que me recuerda a esos ojos que me hablaron un tiempo atrás durante tanto tiempo. Déjame volar bajito para no caer, para no quemarme en el cemento con la velocidad de esas alas que se me rompieron. Déjame que llene mis pechos de miel, esa que te bebiste y te endulzaste el ansia y el poder. Déjame que me beba el rocío, tengo sed de correr tanto; se me gastaron las suelas de los zapatos de buscar en el recuerdo aquellas sábanas que me hacían dormir, que me arropaban como los brazos de Venus, como el frío que está ahí afuera, pero que no dejo entrar. Los días se van y no volverán…qué lista. Déjame cantar porque quien canta los males espanta, pero no los fantasmas, porque no hace falta que se vistan de blanco para asustar. Me han robado el sueño pero sé que puedo tener más, aunque como un niño chico, querré ese, el que justo te has llevado, que tal vez no sirva para nada, pero lo quiero, y berreo por tenerlo aunque luego sea yo quien lo tiré, pero seré yo. No hace falta que te pida que me dejes luchar, porque nadie me enseñó a lamer con cariño mis heridas, a empapar de saliva la piel quebrada, aunque no me llegue muy adentro y el daño sea interno, me ayudaré con la mano, y me irá mucho mejor así, pero me sale el otro yo, y aunque lo hayamos hablado, las palabras se las llevó el viento, no puedo estar callada de manos cruzadas cuando tengo que hacer tanto antes de que llegue el alba, o el pilar, tal vez antes de navidad deba poner las cosas en su sitio, pero hay un duende impertinente que las descoloca; lo veo siempre delante del espejo, nadie lo ve, igual que nadie escucha el silencio, y no lo entiendo porque es lo más bello. Odio el rencor que puede pintar paredes, porque siempre serían oscuras en la mente e imagina como sería eso en las palabras…Déjame dejarme dejando lo dejado, y no es tan complicado, ¿cuánto necesitas para pensarlo?3,2,1,boom!y qué hacemos si el mundo explota, ¿quién tendrá la paciencia de crear otro sabiendo lo que hemos sido capaces de hacer con este? Mejor dejo de pensarlo aunque me llamen inconsciente o egoísta por ser tan desconsiderada, pero si cuando me dejan lo único que hago es desprender endorfinas…maldita droga que dura tan poco, que como todas las demás, trae consigo el cambio drástico después.Lo dicho y lo escrito, déjame ser quien soy, porque aunque pienses que lo haces, no me dejas espacio para que mi propio yo abarque su naturaleza, que es bestialmente natural. Me encantaría que te quedaras a mi lado, pero no todo es posible…mi bosque es azul, mi cielo es verde, me encanta ese marrón mar que me trae las olas a los pies para acariciarme…ves, es más posible lo otro. Déjame soñar que si no la vida se apaga y la mía no tiene ni enchufe ni interruptor.

Ms







domingo, 27 de julio de 2008

SINGLENTO

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Qué bien se escucha el mar cuando está calmado, cuando sabes que si te haces a él, no naufragarás en el intento, cuando se va el miedo, cuando el viento sigue soplando a favor de tu barco, cuando todo fluye, hasta el sentimiento.

Lo más bonito de la guerra, es la paz, lo más bello de los ojos son el fondo, lo más bello de la noche es que siempre vuelve el día, como siempre, pero diferente.
Siempre vale la pena derramar un poco de uno mismo, para recoger más de lo que nunca se tuvo, porque al caer siempre coges todo, o te dejas algo que puede que nunca eches de menos.
Nadie sabe lo que me gusta o lo que no me gusta, si prefiero esto o aquello, pero yo tampoco sé muchas veces nada, ni nada sabe de mí; no alcanzar el pensamiento para poder llegar demasiado lejos, quitando las piedras del camino para ponerlas más adelante, evitando caer por segunda vez, quitándole la razón a la costumbre y dándosela a la comodidad.
Somos todo y vinimos vacíos, qué importa cuánto tardemos en llenarnos, si no queremos dejar ni el sudor, lo haremos despacio, sin prisas, para no escaparnos de las horas y mucho menos del pensamiento. Yo ya soy mujer normal y juré no dejar nada en el intento, no lo cumplí y me pido perdón por ello, pero sigo viva, y nadie más que yo puede juzgarme. Corrí para caer, salté para volar, hablé para convencer, lloré y alguno dirá que para vender, cuando no invertí en ninguna pena. Sonreí para iluminar y reí para contagiar la parte de este mundo que llevo dentro.
De una cosa a otra siempre hay sólo un paso, y a veces, no hace falta darlo, porque aparece ante tus ojos o en el mismo fondo. ¿Nunca has mirado al cielo para ver que había? Es un espejo, un reflejo del silencio, pero siempre está ahí. ¿Y qué es el miedo? Si es sólo un vacío lleno de espíritus que campan a sus anchas y largos espacios que permites invadir sabiendo que nunca se pierde realmente mucho, porque lo que es tuyo no se puede ir nunca, lo demás, ya no es que sea costumbre, es mayor la comodidad.
Soñé para imaginar, viví para soñar y luché para cumplir lo soñado, contando con toda la vida que queda aún en mis dedos, porque aunque pueda ser que nadie me espere, sueño con llegar a casa. Caí para levantarme y si decidí quedarme en el suelo, tal vez fuera para coger fuerzas, nunca sabré todo y si pudiera escoger, me quedaría como estoy. Puedo llegar a las estrellas poco a poco y el camino allá arriba puede ser lo mejor, para qué correr tanto, siendo tan pequeños de la misma forma que grandes, dejarme ver el camino, nadie ha puesto tiempo.
Estamos en el mismo lugar que hace un instante, pero alrededor todo cambia. ¿Dónde se van las palabras que borras?¿Dónde van las horas?¿Dónde se queda el pasado?¿Dónde se guardan los fracasos?¿Dónde se van los recuerdos?¿Quién se lleva los oraciones?¿Dónde se esconde el destino?¿Por qué se va el sol del firmamento?¿Dónde se quedan fijadas las miradas?¿Hacia qué lugar se van las lágrimas?¿Dónde se quedan los sentimientos cuando se alejan?
¿Dónde van las casualidades, los encuentros, las oportunidades perdidas, las inquietudes, las esperanzas, la añoranza, el rencor, la ilusión, los sentimientos, la emoción, el valor, la soledad, la tristeza, la ausencia, los pensamientos, la alegría, los sueños, las sonrisas, la voz pronunciada, la estrella admirada?¿Dónde va la noche cuando llega el día?¿Por qué se va la vida?¿Dónde va el tiempo cuando piensas, cuando sueñas, cuando recuerdas?¿Dónde se va el amor si no lo olvidas?¿Dónde se deja la melancolía?¿Por qué se van los mejores momentos?¿Por qué no puedo retenerlos?¿Dónde se va la vida cuando ya ha pasado?¿Dónde se va el recuerdo cuando todo queda atrás?¿Dónde quedan tantas cosas si nos las recuerdas?¿Dónde vamos?¿Dónde?
Pienso que allí donde esté el recuerdo existirá la melancolía. Allí donde lo deje empezará otra vida. ¿Dónde está el amor durante la soledad? A lado, pero no lo ves! ¿Dónde irán a parar mis sentimientos? Allá, en algún lugar, el mismo lugar, dónde ni hay infierno ni se le tiene miedo a rezar.
Ms

miércoles, 23 de julio de 2008

ÉRASE UNA VEZ

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Érase una vez en un pequeño rincón del mundo, una niña de cabellos oscuros y ojos dorados que vivía en una hoja en blanco.

Érase una tinta desbordada por un puño con mente, un arte con inspiración que vió arder la imaginación en un grave incendio.

Érase una vez un sentimiento que se escondía en una caja pequeñita donde no se podía ni respirar, que se abría cuando el mundo quería sentir el amor puro, pero que nadie alimentaba, vivía en su propio yo.
Llegó el día en el que se comió entero a sí mismo y cuando fueron a visitarlo en su pequeña caja, para buscar amor porque el mundo se odiaba, porque ya no existía la paz ni las sonrisas, porque ya no habían sueños ni caricias, no encontraron nada.La caja estaba vacía, no quedaba ni aire que consumir, porque había muerto abandonado y solo, olvidado porque era demasiado grande para el mundo.
Entonces todo cayó en una gran pena, se marchó el sol, se hizo la lluvia, nadie entendía porque lo habían abandonado dentro de una caja oscura, cerrada y triste; no comprendían el gratuito mal ni la ignorancia, nadie se lo podía creer, hasta que lo perdieron para siempre y nada volvió a ser igual.
Murió sólo en una caja, desamparado y ciego, y el mundo se convirtió en eso.

Porque nunca se aprecia lo que se tiene, aun no siendo mucho; aunque no exista el para siempre, de usarlo demasiado, lo hemos destruido, y a veces, por no usarlo, se ha deteriorado.

Érase una vez una caja vacía que quería llenarse con cosas buenas...

La vida es como una libro, un libro es como una caja, la caja tiene seis lados, ¿cómo sabes lo que hay dentro?¿cómo sabes dónde mirar?

Érase una niña hermosa que vivía una caja preciosa a la que todo el mundo quería...


Ms