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Déjame susurrar tu nombre en el silencio, déjame volcar el adiós por la ventana, déjame bajar la persiana para que no entre la luz, para no ver la calle, ya lo haré mañana, cuando las farolas no alumbren mis pasos ni las flores me rocíen con su fragancia que es mi alergia. Déjame cambiarme el nombre para que no me llamen por el agua que me recuerda a esos ojos que me hablaron un tiempo atrás durante tanto tiempo. Déjame volar bajito para no caer, para no quemarme en el cemento con la velocidad de esas alas que se me rompieron. Déjame que llene mis pechos de miel, esa que te bebiste y te endulzaste el ansia y el poder. Déjame que me beba el rocío, tengo sed de correr tanto; se me gastaron las suelas de los zapatos de buscar en el recuerdo aquellas sábanas que me hacían dormir, que me arropaban como los brazos de Venus, como el frío que está ahí afuera, pero que no dejo entrar. Los días se van y no volverán…qué lista. Déjame cantar porque quien canta los males espanta, pero no los fantasmas, porque no hace falta que se vistan de blanco para asustar. Me han robado el sueño pero sé que puedo tener más, aunque como un niño chico, querré ese, el que justo te has llevado, que tal vez no sirva para nada, pero lo quiero, y berreo por tenerlo aunque luego sea yo quien lo tiré, pero seré yo. No hace falta que te pida que me dejes luchar, porque nadie me enseñó a lamer con cariño mis heridas, a empapar de saliva la piel quebrada, aunque no me llegue muy adentro y el daño sea interno, me ayudaré con la mano, y me irá mucho mejor así, pero me sale el otro yo, y aunque lo hayamos hablado, las palabras se las llevó el viento, no puedo estar callada de manos cruzadas cuando tengo que hacer tanto antes de que llegue el alba, o el pilar, tal vez antes de navidad deba poner las cosas en su sitio, pero hay un duende impertinente que las descoloca; lo veo siempre delante del espejo, nadie lo ve, igual que nadie escucha el silencio, y no lo entiendo porque es lo más bello. Odio el rencor que puede pintar paredes, porque siempre serían oscuras en la mente e imagina como sería eso en las palabras…Déjame dejarme dejando lo dejado, y no es tan complicado, ¿cuánto necesitas para pensarlo?3,2,1,boom!y qué hacemos si el mundo explota, ¿quién tendrá la paciencia de crear otro sabiendo lo que hemos sido capaces de hacer con este? Mejor dejo de pensarlo aunque me llamen inconsciente o egoísta por ser tan desconsiderada, pero si cuando me dejan lo único que hago es desprender endorfinas…maldita droga que dura tan poco, que como todas las demás, trae consigo el cambio drástico después.Lo dicho y lo escrito, déjame ser quien soy, porque aunque pienses que lo haces, no me dejas espacio para que mi propio yo abarque su naturaleza, que es bestialmente natural. Me encantaría que te quedaras a mi lado, pero no todo es posible…mi bosque es azul, mi cielo es verde, me encanta ese marrón mar que me trae las olas a los pies para acariciarme…ves, es más posible lo otro. Déjame soñar que si no la vida se apaga y la mía no tiene ni enchufe ni interruptor.
Ms

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