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Recuerdo las palabras diciendo que tan sólo era un final sin vuelta atrás. Las joyas de un mundo que se rompió en dos para separar los bienes que fueron como dos piezas unidas, no quiero que la tuya, que de tanto en tanto encaja, se burle de mí. Hay quien reza antes de dormir, yo sólo tengo miedo a volver a los infiernos, de mostrar la patita por debajo de la puerta, pero que nunca se abra de par en par; depender de una sola luz es estar expuesta a la oscuridad, y aunque me guste, yo también le tengo miedo.
Hoy te he buscado porque me hacía falta rozar tus ojos, hoy te soñé despierta mientras tú dormías, hoy sin querer lo hice, eso. Hoy fue como un ayer, mientras sé que en parte esquivas el futuro, y que duro es creer que detrás de cada mañana no sabré si hay un hoy, mientras estoy creando y deshaciendo lo que una parte de mí hizo sin ser consciente, y ahora siendo cobarde cuando debería ser valiente, no tengo agallas para gritar hasta quedarme sin voz, por miedo a no tener un atrás, un empuje a un camino que realmente no sé donde llevará, pero no me importa mientras sea cerca de ese ayer, ese doy, ese voy donde haga falta de mi parte, aunque sea injusto y me sueltes en medio del vacío, porque me cuesta volver, pero más me cuesta marchar, pero cómo no va a costar si las cosas se pusieron en duda.
La vida siempre ha sido una continua despedida y nadie sabe cuántas veces me he llegado a preguntar dónde van aquellos a los que ya no veo. Puede que todo sea como mis palabras, escribo desde el corazón para liberarlo porque si no me acabaría explotando. Quise volar y estar alrededor de todo pero no sé abarcar tanto; sin querer, en el camino te he mirado y te he echado de menos, porque aunque esté a tú lado también lo hago. Si el camino es duro pasaré primero para aplanarlo mientras no seas capaz de mirar al suelo, si no encuentras el límite estaré delante de ti para frenar antes del descarrilamiento, si no concilias el sueño compondré la nana que te calme, siempre queriendo que seas tú, aunque a veces no sé si ni quién soy. Eres el que arroja de mi alma cada minuto sin que se tiña mi fe. El valor no se compra y muy pocas cosas se pueden vender. Los finales a veces son un principio, pero para empezar no quiero hacer un final, guardando los secretos que tengo en algún sitio donde no los vuelva a encontrar.Mi casa no tiene puertas, dicen, pero no quiero romper las ventanas para que corra aire y coja frío. Vente, te va a gustar, soy una recién llegada y todo ha cambiado tanto... No soy una inmigrante en mi propio yo, no soy una exiliada en mi cuerpo, lo que haces con él, lo que yo hago con el tuyo, es más que carne y miel, más que desaliento, más que talento y vueltas geométricas, es más que deseo, porque lo que yo veo tú lo sientes, y lo que yo siento nunca miente. El dolor es corrosivo y cala en las paredes del estómago, haciendo cárceles de encimas y ácidos que hierven la sangre, sin que importa la hora en la que afecte, si es fuerte siempre es importante, no crees? Depende a quién se lo preguntes te dirá que el credo es sólo una oración.
Tal vez esta noche valga la pena soñar pensando que esta historia está más cerca de mí, sin llegar tarde, creyendo en el tiempo. Tal vez sería cuestión de darnos una noche entera, pero las he tenido todas, aunque sólo fuera pensando en ti, sin ser tan personal. Uno aprende a ser dos en medio del fuego, por eso me gusta tanto el sentido a tu lado, porque me siento más grande, aquí tienes la respuesta.
Sabes que escucho comentarios de los segundos relatados en horas de soledades que se hacen compañía en un simple pestañear, que hacen que se suba la temperatura, se acabe la cordura y despierte mi locura, cayendo en un abismo del que entendía que sólo me podías sacar tú, pero ahora entiendo que nunca debo dejar meterme allá adentro. Tal vez dé demasiado y venga grande, tal vez sea tan pequeña que todo se magnifique, quizás por eso he pecado, por piedad o por clemencia, quizás porque lejos sea demasiado y acerca no sea suficiente, sin querer quejarme, a tú lado es mucho...me resistiré a caer en el abismo aunque estés como si nada, pero decide de una vez en qué lado puedo buscarte y de qué manera, porque aunque te todas sirvas y valgas, unas las quiero, otras no puedo.
Ya no hay vuelta atrás y lo que hagamos será culpa de los dos. Yo no he roto el corazón de nadie, o al menos no lo hice queriendo, no puedes obligarte a sentir cuando no hay nada, pero y ¿cuándo hay mucho? ¿Puedes obligarte a dejar de hacerlo?
Empiezan a sobrar muchas cosas y a faltar tantas otras. Me faltas tú, tu sombra, tu cuerpo, tu voz, tu tú. Sobra el sueño, el cuento, las palabras, el callar.
Sabes? lo confieso, a veces a mí también me da miedo actuar, por eso contigo sólo siento y no sabes cómo lo hago.
Ms
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